Requiem for Rome

2. Dance of the Galli

Días más tarde tal y como habían acordado, acudieron a la invitación a la ceremonia a Cybeles.

Aunque Flaviana Galla actuaba como suma sacerdotisa, desde las cercanas sombras Epraxus se dejaba entrever como la poderosa figura masculina, el canal con los dioses.

sin dudarlo, Sextus Petronius Aquilinus, Titus Severus y Vergilius Ambustus (aunque éste sin mucho acierto) se unieron fervorosos al baile con hachas en honor a Cybeles, notaban la poderosa energía divina y el éxtasis de los fieles congregados. Cornelia Alba se acerco al enigmático Epraxus, aunque apenas pudo intercambiar unas palabras durante la ceremonia. Mientras, Julia Aurelia observaba atenta desde un balcón cercano.

Al terminar la celebración, aun húmedos del sudor de los bailarines y la sangre del toro ofrendado a la diosa, se acercaron para tener unas palabras con los líderes espirituales. Flaviana Galla desapareció antes de que pudieran abordarla, pero Epraxus intercedió como representante, y les ofreció unirse al culto. Además, les informó de que los servicios y profecías de los Augures debían pagarse, y que los dioses se mostraban más benevolentes con aquellos que hacían las mejores donaciones.

En las noches posteriores, Cornelia Alba se inició en los Misterios, y Titus Severus vio como su posición dentro del culto parecía ascender después de todo.

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isgaard

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