Requiem for Rome

1. Orgy at Caracalla's

Roma, ciudad eterna. Año 302 de la era cristiana. Los personajes han sido invitados a una de las más prestigiosas fiestas de Roma.

En las majestuosas termas de Caracalla (una bellísima estructura gigante creada hace poco más de un siglo para satisfacer las necesidades de los buenos ciudadanos romanos) su anfitriona Tertia Julia Comitor se presenta ante ellos con apenas unas brillantes gotas de agua cubriendo su cuerpo. Con enorme gracia, les invita a disfrutar de lo que es suyo por una noche, y a divertirse en su fiesta. A cambio les pide que hablen con ella antes de marcharse.

Entre los invitados, se encuentran los más prominentes miembros de la camarilla. Algunos disfrutan de los esclavos, la sangre y el vino corren por doquier y muchos de los vampiros presentes apenas van cubiertos con máscaras. Los mortales, en gran parte, terminaran desnudos y desangrados antes de que llegue el alba.

Cornelia Alba es una de las que más disfruta esa noche. Tras socializar un poco con los invitados y contemplar lujuriosa los lujos y placeres que allí se daban cita, su atención recala sobre un bello joven cuya apariencia angelical destaca por encima de los demás. Epraxus sucumbe a sus encantos, y contraataca con los suyos propios. Finalmente, la situación lleva a un desenfrenado encuentro amoroso en el que mezclan su sangre y su carne.

Por su parte, Titus Severus tampoco pudo resistir a sus más bajos instintos, y tras deambular fascinado entre la depravación y opulencia, acabó volviendo a sus viejos hábitos de mortal, tras descubrir que la sangre de los mortales ebrios podía traer de nuevo la cálida sensación de olvido sobre su cuerpo no-muerto. Pese a su estado, logró dar una buena impresión a los miembros de la camarilla presentes. En particular Epraxus y Flaviana Galla.

Pero no todos se divierten tanto. Vergilius Ambustus asiste avergonzado a un espectáculo degenerado, cruel y derrochador como no pudiera haber imaginado. Los límites de la rabia de su Bestia se ven forzados al límite cuando tiene que poner su mejor sonrisa ante el histriónico y libidinoso Macellarius Corbulo y sus crueldades. Tan solo la visión de la bella Victrix le consuela esa noche, aunque le descorazona ver como ella parece disfrutar de las bromas macabras de su obeso patrón. Ni que decir tiene que no impresiono a nadie con su cara funesta y modales bárbaros entre tanto Julii.

Por su parte, el adusto Sextus Petronius Aquilinus trata de pasar desapercibido entre tanta turbación. La lujuria y el vicio de sus congéneres le parece patético, y solamente las familiares figuras de sus compañeros de la Legión le reconfortan. Entre ellas, la singular figura de Helvidius Bassianus resalta por encima de los demás asistentes. Pese a ser una figura pequeña, la fiereza del “Cuervo de la Guerra” es conocida por todos. Aunque pone todo su empeño en impresionarle con sus propias hazañas, Sextus Petronius Aquilinus no consiguió ganar el patronazgo del feroz guerrero. Por su parte, los fútiles intentos de congraciarse con los poderosos Tertia Julia Comitor y Macellarius Corbulo tampoco terminan de dar fruto, aunque le permitió advertir el feudo existente entre ambos vampiros, y esa información puede haber sido su mayor logro de la noche. También pudo averiguar de “primera mano” la ausencia de falo tras las sedas que cubren el andrógino cuerpo de Flaviana Galla, aunque a los presentes no les pareció que ella apreciara mucho el gesto.

Pero para Julia Aurelia era el momento que llevaba tiempo esperando. Por fin toda la grandeza de su educación y sus modales le permitiría empezar a cosechar frutos. Según avanza la velada, y tiene la oportunidad de darse a conocer a las diferentes figuras que representan el Senado, las cabezas se van girando y los más agudos se dan cuenta de que otro predador acaba de entrar en su terreno de juego. Al terminar la noche, se ha congraciado con los miembros más poderosos de la élite, y las invitaciones que vendrán en las noches venideras le aseguran que ha comenzado con fuerza a dar los primeros pasos de una peligrosa carrera en la política. Tanto Julia Sabina como Tertia Julia Comitor parecen apoyar con firmeza su candidatura.

Gracias a Flaviana Galla y Epraxus reciben la invitación de asistir a una de las ceremonias paganas que los Augures hacen regularmente como tributo a los dioses, y que se celebrará dentro de unos días.

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